Acción más que reflexión: HACER ÓPERA.

Pensando en voz alta.

Por Manuel Yrízar.

Cambios en la Compañía Nacional de Ópera. Crisis económica. Desempleo. Cantantes y artistas que surgen día con día. Exigencia de trabajo. Promesas de las autoridades. Incumplimiento persistente.

El panorama que vislumbramos en el horizonte no es nada halagüeño.

No obstante el reto es importante. Las perspectivas alentadoras.

Análisis inteligente y acciones concretas se necesitan para salir adelante. El atraso que tiene México en este terreno del arte de la ópera contrasta con la proliferación de materia prima para ser vanguardia internacional. Nunca habíamos tenido mayor número de artistas (cantantes, músicos, directores, productores) preparados y talentosos y también nunca hemos estado en peores condiciones en ese terreno. Es hora ya de ponernos a trabajar para salir del problema.

Una experiencia modesta pero fructífera me hizo darle seguimiento con gran interés como un ejemplo de que si se puede hacer ópera en México cuando se logran conjuntar los requerimientos humanos y técnicos con trabajo y creatividad, buena voluntad y amor al género. Tuve la posibilidad de observar los resultados obtenidos por una agrupación que paso a paso, con acendrada labor, logró concretar un proyecto exitoso en la capital del país y en dos estados de la república Morelos y Tlaxcala con la puesta en escena de un título importante del verismo italiano: “Cavallería rusticana” de Pietro Mascagni. Se trata de la Orquesta Sinfónica Juvenil Carlos Chávez cuyo director general el maestro Sergio Ramírez Cárdenas apostó y ganó. Formada por jóvenes que van desde los 15 a los 21 años, coro y solistas, esta agrupación demostró que querer es poder. Cuatro funciones durante los días 13, 14, 15 y 17 de diciembre en el Teatro Blas Galindo del CENART y dos más en el Teatro Ocampo de Cuernavaca, Morelos y el teatro Xiconténcatl de Tlaxcala, lo demostraron.

Con recursos elementales, modestos, pobres pero eficientes, la ópera se hizo realidad.

Con un elenco donde participaron la soprano Nieves Navarro, como Santuzza, el tenor Roberto Esquivelzeta, Turiddu, el barítono Jehú Sánchez, Alfio, las mezzos Belem Rodríguez en el papel de Lola y Eva María Santana en el de Mamma Lucía. La dirección concertadora estuvo a cargo del maestro Pablo Varela y la de escena fue de Maricela Medina. El coro lo preparó el maestro Alejandro León. Un mes de ensayar la obra todos los días (excepto los domingos) el cariño y dedicación de todos los participantes, y el trabajo fuerte y decidido lograron una presentación de buen nivel artístico que sorprendió por la calidad del producto final.

Saludamos ese esfuerzo y felicitamos a quienes lo consiguieron.