Mozart-Don Giovanni desde galería.
Teatro Iris. México. Por Manuel Yrízar.
Miles de lecturas permite el clásico mozartino "DON GIOVANNI". Mito y arquetipo se prestan muy bien al simbolismo o al realismo, a visiones mágicas u oníricas, contemporáneas supuestas al XVIII del compositor o al nuestro XXI actualizado, trasladadas a la Sevilla de Tirso de Molina o a Venecia, Praga, Lisboa, París, Nueva York, o, porque no y también, México. Puestas en escena variopintas y diversas, divertidas y chocantes, soporíferas y aburridísimas, supuestamente vanguardistas, aterradoras, simpáticas, cómicas, pseudoeróticas, pornográficas, infantiles, misóginas, abiertamente denunciantes o cursimente ridículas. Todas caben, son permitidas, aplaudidas, abucheadas, pero creo que a estas alturas ya no espantan ni a las abuelitas de los jóvenes de hoy que ya vivieron el rocanrol. La píldora, el amor libre, y que ven televisión por cable y tienen internet.
Tratar de "espantar al burgués", cada día más escaso y escondido, sería muy difícil pues todo, o casi todo, lo hemos visto. "DON GIOVANNI" o Giacomo Casanova se han vuelto personajes de un pasado más romántico de lo que aparenta ser. La fuerza que todavía podría poseer se la da la música y únicamente la música, pues aunque el "libretto" de Lorenzo da Ponte se sostiene por su estructura dinámica y ágil, todavía puede atorarse en los "Recitativos" anticuados ahora acompañados por el clavecín estentóreo de Angelito Rodríguez, buen pianista. Lograr divertir, horrendo término, al público, o hacerlo pensar, o simplemente disfrutar de tres horas de teatro musical puede no resultar tan sencillo. Talento y trabajo se necesitan aún con esta obra que los conocedores llaman solemnes "obra maestra" o, todavía más, "La ópera de las óperas".
La propuesta que nos ofrece el Festival de México en el Centro Histórico por sus 25 años en el Teatro Esperanza Iris se circunscribe en una mezcla heterogénea, ecléctica, mixta, tradición y minimalismo a la moda. Con un diseño escenográfico de una de nuestras cartas más fuertes en ese terreno, el inteligente arquitecto Jorge Ballina hijo, a quien debemos el diseño del "Anillo" de Wagner mexicano, ha ideado un espacio que podríamos bautizar del "Cuadrado al cuadrado" o sea "Tetraedros infinitesimales que conducen de la cama al infierno". Brillante idea como todas las del juguetón escénico, quien desde niño jugaba con estos juguetes y que sabe perfectamente lo que está haciendo. Cielo y tierra, Paraíso e Infierno, todo eso y más es la cama cuadrada donde nacemos, crecemos, amamos y morimos. Espejos encontrados que se miran uno al otro el escenario es una cama múltiple que lo mismo es lecho de coitos multitudinarios o solitarios, de solipsismo y orgía, de crimen y desenfreno. Ese lecho que se vuelve laberinto que se transforma en callejón oscuro, balcón, salón de palacio, cementerio, campo nupcial, gabinete de seducción de doncellas no tan virginales, burdel, paraíso, y finalmente remedo de perdición del amante burlado. El Burlador burlado al final es devorado por sí mismo por sus supuestas conquistas anotadas en la lista de su rufián cómplice e imitador Leporello, criado y patrón. Durante las tres horas que dura este "Drama Giocoso" el tetraedro circulante se transforma en todo lo que requieren las acciones del Don Juan pintoresco. ¿Seductor o seducido por sí mismo?
Atina también el director escénico Mauricio García Lozano, quien trabajó de común acuerdo con el creativo Ballina Jr., en el manejo de los actores-cantantes que forman el elenco de ésta ópera.
Acompañada con la Orquesta y Coro de Bellas Artes, bajo la batuta del británico Phillip Pickett en la obra participan el barítono estadunidense Christopher Schaldenbrand, interpretando a Don Giovanni; la soprano canadiense Kimy Mclaren, como Doña Elvira y Catarina Coresi, en el papel de Doña Ana. Raúl Hernández será Don Octavio; el ruso Mijail Kolelishvili Leporello; el brasileño Luiz Ottavio Faria personificará a el comendador y el barítono mexicano Jesús Ibarra será Masetto. Zerlina la canta la soprano mexicana Lucía Salas.
En este páramo operático que sufrimos no debemos perdernos la oportunidad de asistir a ésta ópera que se presentará los días 12, 15, 19 y 22 de marzo. Así podremos después platicar, discutir, criticar. Tendremos tela de donde cortar.

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