Homenaje Nacional a Enrique Patrón de Rueda.
Por Manuel Yrízar.
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Más de treinta años después de que el maestro Enrique Patrón de Rueda tomara en sus manos una batuta para dirigir ópera vuelve a hacerlo en la bellísima ciudad y puerto de La Paz, Baja California Sur, antigua zona jesuítica gobernada por la izquierda. Ha venido a demostrar una vez más porque es el mejor director de ópera con que cuenta México en la actualidad. Y lo hace como sabe hacerlo: con dignidad y entrega, con amor y respeto al arte que ama y hace amar. Nosotros tuvimos el privilegio de verlo en el Teatro del Palacio de Bellas Artes esa primera vez. Peinábamos menos canas pero no era menor nuestra pasión por ese género híbrido que llamamos ÓPERA hace ya más de Cuatrocientos Años. Y 475 cumple ya la ciudad anfitriona del Homenaje Nacional que se le tributa a este distinguido norteño mexicano. Honor a quien honor merece.

Cronicar un evento de tal naturaleza es a la vez placer y satisfacción para mí. Asistir a esta fiesta del espíritu que reúne a cuatro estados hermanos de la hermosa República Mexicana, a saber, Baja California Sur, Baja California Norte, Sinaloa y Sonora quienes unieron intereses y esfuerzos comunes para logra la hazaña de presentar por primera vez en la historia de La Paz, una Gala de Ópera. No podía ser mejor la ocasión para un evento de esta naturaleza que contar con todas las instancias institucionales para lograr ese fin. La organización del concierto de Gala ameritó un trabajo fuerte y una logística destacada con la finalidad de que todo saliera como el arte musical pide. Constatamos durante nuestra estancia en esta tierra el generoso esfuerzo llevado al cabo para que las cosas salieran bien. Es muy bello ver trabajar a todos ese equipo con tanta energía positiva y tanta dedicación. El fruto logrado tenía que ser el del árbol bueno que solo esos frutos puede dar.

Asistimos a los ensayos y constatamos como se iba construyendo con gran empeño lo que parecía tan difícil de lograr la primera vez. Acondicionar dignamente el Teatro, recibir a la Orquesta Sinfónica Sinaloa de las Artes, a los solistas cantantes, a los invitados especiales, siempre con buen ánimo, gentileza y atención. Todo el personal que intervino para recibir, alojar, trasladar y atender a tan numerosos artistas no realizan una labor sencilla. El resultado obtenido fue satisfactorio y dejo un grato sabor de boca en todos los que asistieron y disfrutaron de la Gala de Ópera, Homenaje Nacional a Enrique Patrón de Rueda.

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El día 19 de mayo de 2010 quedará como una fecha importante para La Paz.
Ese miércoles a las 8 de la noche los que asistieron al concierto no lo olvidarán. Un duende rondaba en el espacio, aparecía por los rincones del teatro, se asomaba y provocaba sonrisas y alegría. Era se duende que solo se aparece algunas veces y logra que su magia contagie a todos los que tienen la suerte de estar ahí. Duende lorquiano y poético. Duende bondadoso.

Enrique Patrón de Rueda lo convocó.

A su alrededor el carismático director de orquesta llegó lleno de una energía acostumbrada siempre y nunca escatimada pero que esta vez parecía que la traía más concentrada y poderosa. Era su Homenaje: merecido sin discusión. Quienes lo hemos visto en los teatros y foros conocemos su capacidad de convocatoria, su bonhomía y sencillez. Enérgico pero generoso. Poseedor de ese don de comunicar a sus músicos y cantantes lo que quiere. Respetuoso pero nunca condescendiente de la frivolidad o la improvisación. En estos 30 años Patrón se ha vuelto más experto y más profundo. Ha crecido y dejado crecer. Controvertido siempre los músicos lo quieren y los cantantes lo adoran.

Y cuatro de ellos vinieron a la fiesta: combinación de juventud y experiencia. Las cuatro cuerdas. Dos jóvenes que inician sus prometedoras carreras y dos ya experimentados y maduros: la mezcla de voces y talentos equilibró la balanza. La mezzosoprano Encarnación Vázquez, de larga experiencia internacional. El barítono Jesús Suaste, con carrera larga y fructífera. El tenor José Luis Ordóñez, quien cada día acumula más éxitos y triunfos. Y Penélope Luna, soprano principiante que es botón, capullo que abrirá en flor.

El programa preparado y seleccionado por Patrón estuvo conformado por música orquestal, arias solistas, duetos, un cuarteto y alguna sorpresa. Giuseppe Verdi' el genio italiano del siglo XIX, llenó con su obra toda la primera parte. Su contemporáneo alemán, Ricardo Wagner, quien le disputó el lugar del mejor al italiano, aún siguen discutiendo cual de los dos lo es, se unió con el francés Léo Delibes, el checo Antonin Dvorak y el francés Georges Bizet.

Todos los solistas tuvieron posibilidad de lucimiento.

Encarnación Vázquez afrontó pruebas difíciles para su cuerda y temperamento. El aria de la princesa Éboli de "Don Carlo" que le exige hacer uso de todos sus registros, desde los graves más cavernosos a los agudos mayores de la cuerda. El aria de "Rusalka", Canción a la luna, de lirismo extremo y dificultades en la dicción del checo y la interpretación.

Jesús Suaste cantó una de las arias del personaje que quizás más ha cantado haciéndolo ya suyo: el padre amoroso y manipulador Giorgio Germont, de la infaltable "La Traviata" con Di Provenza il mar, il suol. Y la muy difícil y lucidora canción del torero Escamillo de "Carmen" donde da muestra de su emisión poderosa y su agilidad vocal.

José Luis Ordóñez canto el aria más difícil del tenor de "La Traviata" Lunge da lei...que exige línea de canto, legato, soltura y fiato suficiente. Nos interpretó también el aria de la flor de la "Carmen", ópera que había cantado completa en el Teatro de la Ciudad de México la noche anterior.

La novísima soprano Penélope Luna, alumna del festejado, de tan solo 22 años de edad y poca experiencia no se amedrentó ante los más experimentados y afrontó con una voz fresca dos arias para lucimiento de una ligera con adornos y agudos extremos: el aria de la Gilda de "Rigoletto" la celebérrima Caro Nome y el aria de las campanas de "Lakmé".

Tambien escuchamos a Vázques y Luna en el dúo de las flores de "Lakmé" donde unen sus voces ambas artistas dotadas.

Y los cuatro cantantes no podían perder la oportunidad de unir sus voces el cuarteto de "Rigoletto" que impresionara a Victor Hugo mismo.

José Luis Ordoñez y Encarnación Vázquez brindaron la escena final de "Carmen" donde Don José mata a su Carmen adorada loco de despecho y celos.

La Orquesta Sinfónica Sinaloa de las Artes- cuyo titular el maestro Gordon Campbel, lo mismo que el enviado con la representación del Instituto Nacional de Bellas Artes, maestro Eduardo Soto Millán, compositor, investigador y director de Música y Ópera, disfrutamos de la compañía del Gobernador Constitucional del Estado de Baja California Sur Ingeniero Narciso Agúndez Montaño, en asientos contiguos al suyo en la sala del teatro- tuvo la posibilidad de dar muestra de sus capacidades en todas sus familias y dotaciones instrumentales con las oberturas de las Óperas "La Forza del destino" de Verdi y la maravillosa de "Tanhaüsser" de Ricardo Wagner lo mismo que el Preludio de la "Carmen" de Bizet.

El interés del público nunca decayó sino que fue creciendo en el desarrollo del concierto. Volteábamos a observar los rostros de los escuchas y sus expresiones denotaban seriedad, interés, concentración, alegría.

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Fin de fiesta.

Terminado el programa seleccionado no podían faltar las propinas.

El famoso y casi ya imprescindible "Huapango" de José Pablo Moncayo.
El también muy afamado "Brindis" de "La Traviata" de Giuseppe Verdi.

Y una sorpresa.

Un trío de guitarras entraron a la sala para acompañar al barítono Suaste.
Una canción sonó en su voz: "Puerto de ilusión". El Duende volvió a salir y todos enloquecieron. Los mil cuatrocientos participantes se unieron en una sola voz a cantar su canción. El maestro Patrón le cedió la batuta al cantante quien empezó a dirigir al público que obedecía sus instrucciones de cantar más piano o más fuerte esa bella melodía que La Paz considera su himno regional. Fue tal vez éste el momento más emotivo de toda la velada.

Difícil me resulta ser objetivo totalmente en esta reseña pues la emoción me contagió, sentimentales que somos, por el gusto de estar presente en este Homenaje al tan querido amigo desde hace treinta años: el maestro Enrique Patrón de Rueda, orgullo nacional, amante de la ópera, y el mismo me lo confesó, de la voz. Esa voz cantante que hoy apareció para nuestro deleite.
Gracias a Baja California Sur y a los organizadores por la invitación.

Manuel Yrízar.
Viernes 21 de mayo de 2010.