Por Manuel Yrízar.
- El día 2 de octubre ¡ No se olvida¡ se realizó un concierto en la FONOTECA NACIONAL para conmemorar el Segundo Aniversario de la publicación mensual cibernética que dirige el músico y crítico Iván Martínez quien mes a mes con puntualidad mexica pero siempre sale ha venido a llenar el hueco que había en lo relativo a una revista que se especialice en el tema de la música que todavía no nos ponemos de acuerdo en definir pero que conocemos con los rimbombantes nombres de clásica, culta, de concierto, o como quiera llamarse.
- Nos referimos por supuesto a "L'Orfeo".
Mejor nombre no puede llevar una publicación que a eso enfoque sus baterías y fuerzas vivas. Es esa música que algunos creen de élite y a la cual solo los iniciados y conocedores tienen acceso. Pero la verdad es que son más de los que imaginamos que gustan y disfrutan de estos sonidos organizados de tal manera que hacen a los mortales olvidarse de todo cuando el poeta-músico, Orfeo, tañe su lira mágica y aun los demonios en los infiernos quedamos quietos y extasiados padeciendo y gozando deleites melifluos.
El contenido de la Revista L'Orfeo es siempre interesante y atractivo para villamelones como el que teclea esta nota como para cultos y profesionales del arte de Euterpe. Artículos divesos sobre temas varios del anchísimo y ajeno mundo de la farándula, los conciertos, las audiciones, la ópera, señora gorda y distinguida antes y famélica musa consentida de este cronista ahora, amén de entrevistas y reportajes diversas y variopintas con personajes importantes y destacados en el medio siempre divertido y a veces canibalesco de nuestro ámbito musical y lírico. La estructura fija pero muy flexible de la inteligente publicación que celebró su segundo aniversario con el número 24 de la serie con un concierto a donde corrió con la gentileza de invitarnos a sus amigos y lectores. Yo confieso que la leo desde que apareció el primer número a cuya presentación asistimos en el recinto universitario "La Casa del Libro" hace ya precisamente los dos años que festejan. Y al primer aniversario asistimos también en la Escuela Nacional de Música igual de la UNAM. No podíamos faltar a esta conmemoración tampoco ahora cobijados por esa bella casa que habitará en su postrer final el gran Octavio Paz y que ahora alberga los sonidos que allí se resguardan y cuidan, la FONOTECA NACIONAL, reciente creación cultural que tanta falta hacía.
El concierto consistió en un programa selecto y variado donde los solistas elegieron para la ocasión piezas musicales de su gusto para engalanar el evento. Manuel Hernández, clarinetista de la OFUNAM y virtuoso de su instrumento, tocó la dificil pieza "Dialogue del' ombre double" de Pierre Boulez partitura que iba desplegando sus sonidos en el recinto sonoro adecuado para su ejecución que requirió de modernos recursos de audio. No cansó el largo concierto solista repleto de dificultades técnicas para ese instrumento de aliento rico en matices y variedad de agilidades. Dos pianistas siguieron en el órden de la presentacion: Alexis Aranda, que estrenó ahí una pieza de su autoría, "Zhelazowa Etiuda" dedicada a Chopín en este año consagrado al grande polaco del piano y "Preludio y Fuga sobre un tema de Haendel" donde conocimos a un Manuel M. Ponce clásico y barroco haciendo alarde del arte de la fuga. Carlos Salmerón enfrentó al compositor por antomasia, Ludwig van Beethoven, con su "Sonata op.90, no.27" demostrando el dominio que tiene del instrumento.
La segunda parte estuvo dedicada a la voz humana: dos de nuestros máximos valores de la lírica subieron al foro a demostar que no solo tenores tenemos en México. Fabiola Venegas, ganadora de los más importantes concursos, empezó su participación con una canción tambien de Manuel M. Ponce que desconocíamos:"Imsomnio" bella melodía de caracter bailable. El baritomo Josué Cerón cantó el aria "Mein Sehnen, mein Wähnen" de la ópera Die Tote Stadt de Erich Korngold de tal manera que demostró el grado de madurez que ha ido logrando este muy joven cantante cuya voz ha evolucionado más a su registro lírico. Interpretación sentida y matizada de gran riqueza y belleza de sonido. Cerón es una voz bella y oscura que todavía dará más. Ambas voces se unieron para concluir el evento con el dueto de la ópera "I Pagliacci" de Ruggero Leoncavallo "Silvio a quest'ora...E allor perché..." uniendo pasión y erotismo apasionado que hizo subir la temperatura del recinto en ese apasionado diálogo de furiosa entrega. Todas las partes de canto fueron acompañadas por el pianista Emmanuel Vieyra.
Al finalizar el concierto de inusual calidad interpretativa salimos satisfechos de haber estado presentes una vez más en el aniversario de esta Revista L'Orfeo siempre polémica, variada, donde podemos estar o no de acuerdo con los criterios de los escritores, que bueno que así sea, publicación a la que podemos además diferir y discutir, contradecir y dialogar, siempre en un nivel de respeto inteligente no excento de pasión con el querido Ivan Martínez a quien aquí felicitamos cariñosamente. ¡Feliz Aniversario¡

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