¡Se vale cantar y chiflar¡
Concierto Mexicano en Bellas Artes.
Crónica del evento. Por Manuel Yrízar.
“Esto es una fiesta mexicana. Se vale cantar y chiflar.” Es Enrique Patrón de Rueda quien voltea hacia el enardecido público que aplaude entusiasmado las canciones. Y claro que se vale. Para festejar el centenario de la revolución mexicana este 20 de noviembre se dio en el renovado recinto de la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes un “Concierto Mexicano”. “Este programa celebratorio no podía tener mejor título” escribe JA Brennan en el programa de mano. Y es cierto. Las voces de las sopranos Olivia Gorra y María Alejandres, las mezzosopranos María Luisa Taméz y Encarnación Vázquez, José Luis Duval y Álan Pingarrón, tenores, el barítono Jorge Lagunes y el bajo Rosendo Flores, la Orquesta de Cámara, los coros de Madrigalistas y Solistas Ensamble de Bellas Artes dirigidos por el maestro Enrique Patrón de Rueda presentaron una selección de conocidas canciones que han dado la vuelta al mundo llevando un mensaje de esta tierra mexicana.
Cuando eran populares la radio, los discos y el cine, antes del nacimiento de la televisión, muchas de estas melodías formaron parte de la educación musical y sentimental de nuestros padres y abuelos. Todo mundo se las sabía y de tanto oírlas una y otra vez las hicimos casi parte de nuestro ser, de nuestra “alma colectiva”. Todos los compositores que aquí se presentaron se hicieron famosos y conocidos a través de esos medios. Luego con la aparición de la televisión siguieron circulando las canciones por todos los hogares a lo largo y a lo ancho de la república. Como decía ese mariachi memorioso cuando le preguntaban sus compañeros: “¿Te la sabes, Chabelo? ¡Claro que me la sé¡
Bellas Artes se convirtió en una estación radiofónica de los años 40s, en un cabaret de los 50s, en un antro de los 90s.
“Parece un antro con esas luces”.”No, parece discoteca”. Así se expresaban y discutían sin ponerse de acuerdo dos asistentes a la luneta cuando las luces iluminaban los arcos de tonalidades verdes, rojas, azules, al compás de la música. Inspirados, los cantantes dejaban salir las voces de sus roncos pechos y el “respetable” ya entusiasmado y picado les coreaba y contestaba. Algunas de nuestras divas operáticas, como Olivia Gorra se lucía haciendo piruetas virtuosas con trinos, trémolos y sobreagudos al interpretar el vals “Alejandra” de Enrique Mora o la “Noche de Ronda” de su falso paisano, nació en México pero se adoptó veracruzano, Agustín Lara. Otros dejaban salir sus orígenes vernáculos o rancheros como el tenor José Luis Duval que sabe cantar con el estilo perfecto canciones como “Guadalajara” de Pepe Guízar o “Camino de Guanajuato” de José Alfredo Jiménez. O deleitarnos con la belleza de su voz baritenoril en esas que inmortalizara el “Charro cantor” Jorge Negrete, “Flor de Azalea” de Manuel Esperón o “Amanecí otra vez” de José Alfredo. Jorge Lagunes cantando con el corazón y el sentimiento.
Y es que eso abundó toda la noche con todos estos cantantes de ópera que se atreven a cantar canciones. No es nada raro pues fueron antes que otra cosa cantantes de ópera el mentado Jorge Negrete, Pedro Vargas, Juan Arvizu y tantos otros que dejaron las tablas por el cine o el cabaret. Nuestros divos no son excepción sino regla que se confirma. Rosendo Flores abrió la noche sorprendiéndonos a muchos con su versión de “Bésame mucho” de Consuelo Velázquez en su versión 80,000 en voz de bajo. Faltaba.
Álan Pingarrón, se unió al grupo de veteranos-jóvenes artistas al igual que la soprano María Alejandres de la nueva generación que siguen a ésta veinteañeros y fogosos. El primero cantó “Granada” de Agustín Lara y “Nunca digas” de Jorge del Moral llevándose clamorosa ovación y la segunda conmovió con “Despedida” de María Grever y “Díme que sí” de Alfonso Esparza Oteo. Dos promesas vueltas realidad. María Luisa Taméz, quien ya festeja 30 años en este oficio de Diva internacional cantó “Sabor a mí” de Álvaro Carrillo y “No niegues que me quisiste” de Jorge del Moral con una entrega que agradecido aplaudió el auditorio. Encarnación Vázquez, también de esa generación bordó “Estrellita” de Manuel M.Ponce. El doble coro tuvo sus números como el Popurri “Obertura revolución” que abrió el programa o el “Pompas ricas” de Eduardo Vigil y Robles. Al final todas las voces se unieron con la infaltable “Júrame” de María Grever y. como iba a faltar, el “México lindo y querido”.
Enrique Patrón de Rueda, “¡Te extrañábamos¡” grito alguien en la sala, no solo dirigió orquesta, coros y cantantes sino al público entero que llenábamos el teatro renovado y que salimos contentos todavía cantando.
Cumplida la promesa de hacer de este evento una fiesta
“LA CASA DE LAS ARTES” como llamó a este recinto su directora Teresa Vicencio al presentar el evento, se llenó de voces magníficas y emoción desbordada alegrandonos a todos los que tuvimos el privilegio de estar allí.
México D.F, Noviembre de 2010.
!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados