ÓPERA PRIMA en Bellas Artes. Arias y dúos de amor.

Por Manuel Yrízar.

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Impulsados por su triunfo en el programa de televisión del Canal 22 “ÓPERA PRIMA” Las voces del Bicentenario el quinteto de cantantes ganadores han visto ya crecer sus posibilidades de cantar participando en conciertos diversos en la ciudad capital y en algunas sedes del interior de la república. Bien les ha venido a estos jóvenes intérpretes todo ese fogueo realizando la actividad que mejor puede hacer que un cantante crezca: cantando. Verdad de Perogrullo tal elemental y retórica que no obstante muchos no acaban de entender. Solo cantando se puede cantar. Lógica brutal e implacable. Obvia.

Solo el enfrentamiento con el público logra que el artista pueda realizar su vocación. La actividad constante y diversa en diferentes escenarios da lo que los clásicos y los villamelones conocemos como “TABLAS”. Es ese lugar, el escenario, el foro, donde se aprende lo que no se aprendió en la escuela o la academia. Solo allí, y en ningún otro lugar se llega a donde se quiere o pretende llegar. Ahora ha tocado a este grupo de solistas presentarse, nunca es tarde, más bien aquí fue temprano, en el recientemente reabierto teatro del palacio de Bellas Artes. Ya los habíamos escuchado, en otro ambiente más popular, en el jacalón de Chapultepec que algunos bautizaron como “Auditorio Nacional”. Y se oyeron. Microfoneados. En las bocinas del recinto. Todos se “oyen” así. Aquí en Bellas Artes sería otra cosa.

Mucho nos preocupaba que en la sala principal del Palacio de Bellas Artes fuéramos a enfrentarnos con lo que el sabio poeta Eduardo Lizalde llama en su libro de ópera “Ficciones electrónicas”. Así se refiere el operópata y crítico a aquellas maravillas de la ciencia que transforman voces melifluas y pequeñas en “supuestos” vozarrones estentóreos subiendo y bajando el volumen en las consolas y agregando cámaras de eco, reverberación, efectos especiales, que aumentan o disminuyen los armónicos, y que son capaces de afinar al cantante más desafinado. En las salas de postproducción de audio, a base de sofisticados sistemas pueden hasta “construirse” voces como la del castrado Farinelli de la película lograda con la combinación de las voces distintas un tenor y una soprano artificialmente mezclados. Temerosos estábamos también en la ACÚSTICA renovada de la sala que ha sido objeto de innumerables polémicas y controversias. Hemos constado, felizmente, que en esta ocasión se tomo la decisión de aprovechar la acústica natural de la sala, prescindiendo de la concha acústica. La colocación de la orquesta, la Sinfónica Juvenil Carlos Chávez, y de los cantantes solistas, hizo el resto.

Así que las voces de los cantantes y de la orquesta sonarían como suenan de manera “natural”.

Y así sonaron.

Uno por uno fueron entrando a cumplir con su cometido. Estas son mis impresiones de lo que oímos.

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Enrique Patrón de Rueda sube al escenario donde tiene ya más de treinta años de ejercer su profesión de director musical. Más alto y delgado parece enfundado en su elegante frac largo que lo distingue y singulariza. Serio se presenta ante ese público que tanto lo quiere y respeta. Para abrir boca se presenta como aperitivo música que el músico conoce muy bien pues la ópera completa la ha dirigido muchísimas veces, la “Carmen” de Georges Bizet. La Suite núm.1, Aragonesa, Intermezzo y Los Toreadores. Con la batuta empuñada en la mano izquierda da la entrada a la orquesta con la diestra. Las conocidas melodías “españolas” del francés que nunca supo de su éxito surgen con precisión. Pero nos sorprende una vez más Patrón: como para taparle la boca a sus detractores que han hablado de que a veces pinta con brocha gorda saca sus más refinados pinceles. Poniendo especial énfasis en las sutilezas de la partitura los matices que logra son exquisitos. Transparencia y claridad en las distintas familias de voces. La música esta constituida por esos sonidos que se distinguen por timbres y colores tan distintos combinados de tal manera y forma que armonizan deleitando o perturbando al escucha al ritmo que marca quien le infunde lo que Ramón López Velarde llamaba “El son del corazón.” Lenguaje diferenciado de cualquier otro que habla directamente. Enrique Patrón lo conoce y nos lo regala con generosidad.

De amor promete el programa que se hablará hoy. La primera parte del programa, con arias y dúos de ópera esta totalmente dedicado al romanticismo francés. Tres autores compusieron la música de esas óperas: Charles Gounod (1818-1893), Georges Bizet (1838-1875), Jules Massenet (1842-1912).

Linda Gutiérrez, soprano, Ángel Ruz, tenor, abren el programa con el dúo “Il se tard…” de “FAUSTO” donde el que vendió su alma al Diablo Mefistófeles seduce a la bella Margarita quien lo enloqueció de pasión senil de tal forma que no le importo perderla con tal de recuperar la juventud que le permitiera poseerla. El estilo francés requiere ataques precisos y justos, perfecta entonación y fraseo directo. No es el amor desbordado a la manera italiana: es otro amor tal vez más refinado y amanerado. Los intérpretes tienen que convencernos de esos sentimientos primarios disfrazados de ritos y formas secretos. Muy bella la linda Linda Gutiérrez posee la voz y el tipo ideales para su personaje de la infortunada doncella . La belleza tímbrica de su instrumento de soprano lírico puro se proyecta con bondad al escenario. Ángel Ruz tiene por igual una voz de tenor lírico que armoniza muy adecuadamente con su pareja amorosa.

Otra pareja clásica de este romanticismo francés y universal lo son “ROMEO Y JULIETA” de la que escuchamos primero el aria “Ah¡ Lève toi soleil…” con el tenor Álan Pingarrón. Descubrimos que su bella voz lírica ya no nos recuerda a otros cantantes con quienes lo relacionaban siempre principalmente por la manera como interpretaba el grande Luciano Pavarotti. Algunos críticos querían descubrir que grabaciones había estudiado de su ídolo italiano. Ahora Pingarrón va encontrando su propia voz.

Linda Gutiérrez lo precede con el aria “Je dis que rien ne m’epouvante” de “Carmen” que es otro de los papeles que muy bien se adecuan a su tipo de voz y que deberá abordar completo en su repertorio. Muy bien vestida, iluminada con buen gusto, su presencia es bella y cálida. Luce muy bien en la escena. Agraciada y seria se comporta con seguridad y parsimonia. Mejorará seguramente algunos ataques a la manera francesa que no permiten ciertas imprecisiones en ese particular estilo.

La soprano Leticia de Altamirano logra una muy sentida interpretación del aria de Julieta de la ópera de Gounod dando particular énfasis a la creación del personaje que se enfrenta al terror de morir aunque sea fingidamente pues beberá un brebaje que la llevará a la tumba para poder reunirse con su amado Romeo. “Amour ranime mon courage…” implica serias dificultades vocales en todos los registros incluidos adornos elegantes y un fraseo muy preciso antes de llegar al registro agudo de la cuerda para terminar arriba en la conclusión dramática del pasaje. Fue en el final de esta parte cuando se escucho la primera ovación del público que premiaba de esa manera la entrega apasionada de la cantante.

Toca de nueva cuenta a Ángel Ruz entrar a escena para interpretar la más famosa aria del “WERTHER” de Jules Massenet “Pour quoi me réveiller…” que tantos grandes de su cuerda han interpretado. El poeta suicida enamorado de su Charlotte es personaje romántico por derecho propio y primario. Bien la canta el tenor de Guadalajara, Jalisco a quien notamos felizmente con mayor seguridad en su emisión y más cuidado en su afinación y proyección vocal, progresos que continuar con estudio y disciplina.

Para finalizar esta primera parte salen al foro una pareja que el público ya reconoce: la ganadora del primer lugar de ÓPERA PRIMA 2010, la soprano Patricia Santos y el que mereció el premio del público y segundo lugar, el tenor Álan Pingarrón. “ROMEO Y JULIETA” de Gounod son los personajes a los que darán vida esta noche. Gran energía y carisma emite la soprano al aparecer allá arriba del foro. Sentimos algo especial cuando la pareja de esposos ya han consumado su amor conyugal en la alcoba y despiertan sorprendidos al amanecer por el canto de las aves. Alondra o ruiseñor les avisan que deberán separarse. Su amor todavía debe permanecer en secreto. Este es uno de los más bellos dúos de esa ópera de Gounod y requiere de pasión y entrega aunada a ese estilo elegante y sabio del compositor. Bella pareja logran proyectar los artistas cerrando esta primera parte luego de los aplausos que se ganaron.

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ÓPERA PRIMA en Bellas Artes. Arias y dúos de amor. Parte 3.

Por Manuel Yrízar.

Enrique Patrón de Rueda vuelve a demostrar sus grandes dotes de director al arrancar la segunda parte del concierto con la música vibrante y llena de vitalidad de Gerónimo Gíménez (1852-1922), La noche del encierro, de la zarzuela “La boda de Luis Alonso” que da comienzo a la segunda parte. Suena bien la Orquesta Sinfónica Juvenil Carlos Chávez a cuyo titular el querido amigo de decenios el maestro Enrique Barrios saludamos en la sala acompañado como siempre de su siempre guapa esposa Laura. Los jóvenes músicos ya han enfrentado compromisos importantes como lo han sido acompañar a los cantantes en el propio concurso de canto televisivo ÓPERA PRIMA y participar en el estreno de la ópera “Antonieta” del prolífico compositor y amigo Federico Ibarra. Bien por esa agrupación que trabaja.

Al llamado género chico, la zarzuela, esta dedicado este segundo fragmento final del concierto. Mucho gusta la zarzuela en México donde tuvo arraigo un tiempo que pareciera ya completamente ido. Mis padres iban a todas las funciones que la compañía de Federico Moreno Torroba trajo a México en el año de 1946 cuando cantaban en ella como estrellas los jóvenes cantantes Plácido Domingo y su esposa la guapa y encantadora soprano Pepita Embil. Cuando conocí a la madre del tenor PD Jr. En el Canal 11 de TV, en la grabación del programa que presentaba al triunfador del Concurso de canto Carlo Morelli en el año de 1982, un jovencito de 21 que se llama Ramón Vargas, constaté su gracia y salero. Invitada a charlar sobre los resultados del concurso por haber sido jurado esa vez Pepita entró al estudio. Me presentaron con ella: “Manuel Yrízar, el productor de la serie…”. “¡Yrízar¡ Yo lo conozco a usted. No me pierdo sus programas. Y siempre que leo su apellido me digo: ¡Yrízar¡ Éste es vasco…¡Como yo¡” Le conté entonces que mis padres eran sus admiradores y la seguían a todos los sitios donde se presentaba cantando zarzuela. Le dije: “Yo nacería dos años después de su llegada, en 1948” Y la maravillosa Pepita Embil me respondió sonriente y pícara: “¡Ah… Entonces sus padres se inspiraron oyéndome a mí…¡Para que naciera usted¡” Valga la anécdota para rendir homenaje y pleitesía a esa encantadora dama extraordinaria.

Y es que la zarzuela requiere de cantantes que reúnan cualidades canoras y actorales pero también gracia y salero, eso que no se vende en botica pero que Dios concede a sus elegidos. Eso hace falta.

Ángel Ruz sale a cantar precisamente una romanza de una de las obras que más cantara Pepita Embil: “Luisa Fernanda” de Federico Moreno Torroba “De este apacible rincón de Madrid…” que con sentimiento interpreta el coronel que engaña a la siempre enamorada protagonista. Bien le salen las coplas al tenor que vemos con gusto sale a escena con mayor prestancia y seguridad. Hasta su “ceceo” es correcto.

Leticia de Altimarano aparece españolada y muy bella moviendo el palmito como debe ser. Canta los versos de “Por vivir en la calle de la paloma…” de “El barberillo de Lavapies” de Francisco Asenjo Barbieri. Aquí tiene que actuar la cantante para transmitir la picardía y el juego de sentidos múltiples de letra y música. Es una paloma la que canta y vuela por lo que deben oírse las plumas del ave.

Otra guapa de voz hermosa, Linda Gutierrez, sale con abanico pero sin el mantón que menciona la letra de la romanza “De España vengo…”de “El niño judío” que compusiera Pablo de Luna. Todas las cantantes españolas, y muchas mexicanas, han cantado con distinta fortuna este aire que parece himno hispano.

Nos da gusto oírle al tenor Álan Pingarrón la romanza tan gustada de Pablo Sorozábal “No puede ser…” que tanto gusta pues la han hecho muy popular tenores como Plácido Domingo hijo, José Carreras, Alfredo Kraus, Pedro Lavirgen, Rolando Villazón y muchos otros. Pingarrón la canta como Pingarrón. No se la copia a nadie y nos brinda una versión más intima y personal. Más profunda y sentida que melodramática. Su interpretación es válida y cálida, elocuente y conmovedora. Mucho me gustó.

Ya aparece con ese frenesí de torbellino que la caracteriza la guapa y pizpireta Patricia Santos a cantar con el tenor Álan Pingarrón un dúo que necesita ese salero gracioso que tienen las gitanas a quienes la vida dotó de duende, ese que cuando aparece se siente y se nota. Y la soprano regiomontana lo posee y nos lo deja ver. “Torero quiero ser…” de “El gato montés” de Manuel Penella. Olé para ambos.

No quieren quedarse atrás Leticia de Altamirano y Ángel Ruz en otro dúo clásico zarzuelero: “Amor, mi raza sabe conquistar…” de “La leyenda del beso” de Julio Vert. El público les aplaude complacido.

Y para finalizar Patricia santos se atreve a lo imposible. Quiere complacer a sus admiradores. Y acomete el aria incantable de Leonard Bernstein “Glitter and be gay…” de la ópera “Candide”. Dificilísima se la puso la triunfadora soprano. Endemoniado pasaje que requiere además de voz y actuación aire suficiente.

Ya la cantará mejor la artista en circunstancias más propicias. Esta mujer consigue lo que se propone.

Canciones mexicanas interpretan todos como propina a petición de un público que llenó la sala y salió contento y complacido de la experiencia. Tenemos OPEROPRIMOS para rato.

México D.F. febrero de 2011.